El Hispano-Suiza pisciforme (IV)

por Narcís Molina Montasell

5 de octubre de 1913

Apenas 24 horas después del meeting londinense, en la ciudad gala de Gaillon, se disputó la decimoquinta edición de su carrera en cuesta del kilómetro lanzado. Léon Molon, tras cruzar apresurado el paso de Calais, llegó a la localidad norteña del Alta Normandía  justo a tiempo para que el Sardina fuera pesado. Allí no sería el único participante a lomos de un Hispano-Suiza, pues el ingeniero suizo Louis Massuger se postuló con un T21. A Massuger se le atribuye la elección de la cigüeña –presente en el fuselaje de los cazas de la escuadrilla gala de Guynemer durante la Primera Guerra Mundial– que François-Victor Bazin convirtió en el emblema que coronaría los radiadores de posteriores Hispano-Suiza.

Guynemer a lomos de un Nieuport. Notar la cigüeña que daba nombre a su escuadrilla. Fuente: Le blog AGPM

La famosa cigüeña, emblema de Hispano-Suiza. © delfi_r

Massuger, pese a su inexperiencia –y a estar a punto de perder el capó en plena carrera–, logró un crono de 43.6 segundos que le permitió quedar primero (y último…) en su categoría –la séptima, para turismos, entre 2.3 y 2.7 litros–.

Al Sardina, por el contrario, no se le permitió competir por su condición de monoplaza. Molon, no obstante, realizó una subida de demostración. ¿Su tiempo? 33.4 segundos, que habría significado la primera plaza tanto en la clasificación parcial –sexta categoría, para carreras, entre 2.7 y 3 litros– como en la general.

Léon Molon y el Hispano Suiza T20 Sardina en la cuesta de Gaillon. Hispano-Suiza: los orígenes de una leyenda, pág. 258.

Sobre esta actuación fuera de concurso, de la mano del célebre Charles Faroux, el periódico parisino L’Auto –organizador de la subida– rezaba: Un coche ha dado una poderosa nota de interés a la reunión ya interesante de Gaillon: éste ha sido el Hispano-Suiza de Molon, tipo de carrera, que ha hecho sensación y que ha escalado la famosa cuesta en 33s. 2/5, lo que da el tremendo promedio, para un motor de fabricación corriente hoy, de 107 km/h. (…) Este coche no ha corrido sino oficiosamente, por no adaptarse su carrocería al reglamento, pero el resultado no es por esto menos significativo. (…) El coche no ha dejado de provocar un legítimo interés entre el mundo de los constructores y de los ingenieros presentes en Gaillon, que han podido darse cuenta de lo que puede llegar a obtenerse hoy.

Alguna gente, recelosa, no acabó de creerse el rendimiento de ese automóvil. Paripé, montaje o propaganda fueron algunas de las palabras que la demostración del Sardina había suscitado…

Referencias:

[1] Polo, Emilio. Hispano-Suiza: los orígenes de una leyenda (1899-1915). Ed. Wing & Flag. Madrid, 1994.

[2] El Mundo Deportivo. 16 de octubre de 1913, año VIII, núm. 405.

[3] Delfi Reinoso. Hispano-Suiza, el vuelo de la cigüeña, Bitácora Kcslot.

[4] Revivez la légende Guynemer, Le blog AGPM.